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Blefaritis

Definición

La inflamación del margen palpebral se denomina blefaritis y es la causa más frecuente de irritación ocular externa.

La localización de la blefaritis es anterior cuando afecta la base de las pestañas y posterior cuando la afección principal es a nivel de las glándulas de Meibomio.

La blefaritis infecciosa es más frecuente en pacientes jóvenes. Algunos estudios han demostrado que es más frecuente en mujeres y en gente que habita en lugares con climas cálidos.

Puede ser asintomática o provocar síntomas como ardor, prurito, sensación de cuerpo extraño y la presencia de costras, en especial por la mañana. Los síntomas van disminuyendo en el transcurso del día. Esto se debe a que a lo largo del día se va disipando el material que se acumuló en el borde palpebral durante la noche.

Manifestaciones clínicas

A la exploración oftalmológica se observan escamas y costras duras que rodean a las pestañas en el borde palpebral anterior.

Si se retiran las costras se pueden observar úlceras en el borde palpebral anterior e incluso hemorragia. Las escamas que rodean a las pestañas se denominan collaretes, éstos se forman a partir de exudados fibrinosos de la piel ulcerada.

También puede haber telangiectasias, poliosis o pestañas blancas, madarosis o pérdida de las pestañas, tilosis o pestañas rotas y triquiasis.

La secreción excesiva de lípidos modificados por las bacterias en la película lagrimal, crea una inestabilidad en la misma y se presentan pérdidas por evaporación.

La blefaritis estafilocócica, por lo general, se acompaña de conjuntivitis crónica, la cual dura más de 4 semanas. Esto se conoce como blefaroconjuntivitis estafilocócica. Se presentan papilas en la conjuntiva tarsal e inyección conjuntival. También se presenta escasa secreción mucopurulenta.

En la blefaroconjuntivitis estafilocócica también es común que se presenten alteraciones corneales, tales como queratitis punteada superficial inferior e infiltrados corneales marginales.

Los estafilococos producen enzimas y toxinas que dañan la superficie ocular. Por ejemplo la toxina alfa incrementa la permeabilidad de las membranas celulares y provoca alteraciones corneales. La toxina 1 puede tener un papel importante en el desarrollo de la blefaroconjuntivitis.

Algunas enzimas producidas por los estafilococos como lisozima, lipasa y esterasas alteran la flora ocular y las secreciones de las glándulas de Meibomio.

Aunque el Estafilococo Aureus es el agente más común, también pueden estar involucrados Estafilococo Epidermidis y Propionibacterium acnes.

Moraxella lacunata también puede ocasionar blefaroconjuntivitis, de tipo angular crónica con costras y úlceras de la piel en el ángulo lateral del párpado y con presencia de papilas o folículos en la conjuntiva tarsal.

También puede haber blefaroconjuntivitis mixta por moraxella concomitantemente con Estafilococo Aureus.

La flictenulosis es otra alteración que puede presentarse secundaria a blefaroconjuntivitis estafilocócica. Es una inflamación local corneal o conjuntival que aparece como respuesta de hipersensibilidad celular o diferida por los antígenos microbianos, por ejemplo a los componentes de la pared celular de los estafilococos. También puede asociarse a Mycobacterium tuberculosis en países en vías de desarrollo.

En este caso surgen flicténulas cercanas al limbo, sobre la conjuntiva bulbar, son nódulos redondos y elevados, amarillos o grisáceos e hiperémicos. Pueden necrosarse y ulcerarse del área central y en 3 semanas involucionan pero pueden quedar cicatrices.

La blefaritis seborreica es más frecuente en pacientes mayores. Puede presentarse sola o en conjunto con blefaritis estafilocócica o con disfunción de las glándulas de Meibomio.

Se caracteriza por la presencia de inflamación en el borde palpebral anterior, con una cantidad variable de costras y la presencia de material oleoso en los párpados, las pestañas, las cejas y el cuero cabelludo.

Hay un aumento en la secreción de las glándulas de Meibomio, las cuales se vuelven opacas cuando se exprimen. Hay un enrojecimiento crónico de los párpados, ardor y sensación de cuerpo extraño. La tercera parte de los pacientes presentan acuodeficiencia y síndrome de ojo seco.

Aproximadamente el 15% de los pacientes desarrollan queratitis o conjuntivitis. La queratitis se caracteriza por erosiones epiteliales puntiformes en el tercio inferior de la córnea.

La disfunción de las glándulas de Meibomio surge a consecuencia de irritación ocular. La frecuencia de esta alteración aumenta exponencialmente con la edad.

Las enfermedades que pueden causar una disfunción obstructiva en las glándulas de Meibomio son la blefaritis anterior, acné rosácea y penfigoide. También puede haber una deficiencia no obstructiva secundaria a seborrea.

Hay una obstrucción progresiva de los orificios glandulares por queratinización y por lo tanto hay una reducción en la liberación de lípidos hacia la superficie ocular, lo cual aumenta la inflamación palpebral.

Los síntomas son ardor, sensación de cuerpo extraño y visión borrosa, también hay deficiencia en la película lagrimal por deficiencia de la capa lipídica y por lo tanto síndrome de ojo seco.

En cuanto a los signos se presenta inflamación en los bordes palpebrales posteriores, la conjuntiva y la córnea, así como orzuelos y chalaziones recurrentes.

Los bordes palpebrales posteriores son irregulares y tienen vasos telangiectásicos prominentes conocidos como marcas en cepillo con un trayecto desde el borde posterior hacia el borde anterior del párpado.

Las secreciones glandulares pueden ser transparentes, turbias o espesas.

En casos crónicos los orificios glandulares pueden sufrir desplazamientos por la cicatrización marginal y tarsal, hacer protrusión o mostrar metaplasia y después de varios años de inflamación las glándulas se atrofian y se vuelven incapaces de exprimir sus secreciones, hay una pérdida variable de glándulas.

Con la transiluminación palpebral se puede observar la presencia de los acinos de las glándulas de Meibomio y la destrucción de la arquitectura glandular.

En el menisco lagrimal se presenta espuma y en la superficie ocular hay alteraciones tales como inyección conjuntival, papilas, epiescleritis, erosiones epiteliales, infiltrados marginales epiteliales y subepiteliales, neovascularización y cicatrización corneal.

Tratamiento

En el tratamiento de la blefaritis lo más importante es la higiene palpebral constante. Pueden realizarse lavados con shampoo de bebé en párpados y pestañas con las yemas de los dedos, especialmente en la base. Se puede aplicar una capa muy fina de ungüento al terminar.

También se utilizan compresas tibias sobre los párpados para ablandar las adherencias de los bordes y licuar las secreciones y se debe realizar un masaje palpebral suave para exprimir las secreciones que se encuentran retenidas. Después del masaje se deben de limpiar los bordes palpebrales.

En el caso de la seborrea, se debe tratar también el cuero cabelludo con shampoos especiales.

Se debe también agregar lubricantes para el alivio de los síntomas.

Se deben utilizar antibióticos tópicos para reducir la cantidad de bacterias en el borde palpebral. Se debe indicar colirio antibiótico con cobertura contra estafilococos, en especial si hay también conjuntivitis. Se deben indicar también antibióticos tópicos en ungüento. Los que se han utilizado tradicionalmente son bacitracina y polimixina B. También pueden utilizarse tobramicina, ciprofloxacino y azitromicina.

En cuanto a tratamiento sistémico, las tetraciclinas son muy eficaces. El tratamiento es tetraciclina 250 miligramos vía oral cada 6 horas las primeras 4 semanas, posteriormente puede disminuirse la dosis de acuerdo a la respuesta.

Se puede utilizar doxiciclina a dosis de 100 miligramos o 50 miligramos de minociclina cada 12 horas.

Las tetraciclinas tienen efectos adversos gastrointestinales y están contraindicadas en el embarazo, la lactancia y en menores de 8 años.

En pacientes con hipersensibilidad a estos antibióticos puede indicarse eritromicina.

En casos que no responden a la antibioterapia inicial se pueden obtener muestras con un hisopo para realizar un cultivo y el antibiograma.

Para tratar el componente inflamatorio, se pueden indicar ciclos cortos de corticoesteroides tópicos en pacientes seleccionados y evitando el uso indiscriminado.

 

Lindsley K, Matsumura S, Hatef H, Akpek E. Interventions for chronic blepharitis. Cochrane Database Syst Rev, 2012

 

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