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Toxoplasmosis

Introducción

La toxoplasmosis es una zoonosis causada por el parásito intracelular obligado toxoplasma gondii, es una infección humana extendida por todo el mundo y su frecuencia varía mucho según la zona geográfica y los hábitos alimentarios. Es una enfermedad benigna o asintomática cuando afecta a niños o adultos, sin embargo, en fetos o en pacientes inmunodeprimidos, las consecuencias pueden ser graves.

Cuadro clínico

El cuadro clínico de la toxoplasmosis transcurre de forma asintomática o con ligera sintomatología inespecífica en personas cuyo sistema inmunológico esté sano. Las principales formas clínicas de la enfermedad son la toxoplasmosis aguda, la cual es rara y con frecuencia no es diagnosticada, pero después de un periodo de incubación de 5 a 18 días, aparece  bruscamente un síndrome febril de tipo séptico, con fiebre alta, escalofríos, sudoración, cefalea, astenia, anorexia y rara vez exantema.

Provoca, además, dolor faríngeo, tos y expectoración. En los casos severos, se presentan trastornos gastrointestinales. Existe un compromiso de los ganglios mesentéricos, los cuales aumentan de tamaño. Con frecuencia se presentan mialgias y artralgias. Los casos severos de la enfermedad se pueden manifestar clínicamente como encefalitis, hepatitis o miocarditis.

La toxoplasmosis ganglionar o linfática es la forma clínica más común de la toxoplasmosis adquirida y se presenta en niños y adultos jóvenes. Puede transcurrir inicialmente en forma asintomática o con ligeros síntomas. El periodo de incubación varía de entre dos semanas y dos meses. El cuadro clínico más frecuente es un síndrome febril con las características descritas de la forma aguda, en el cual predominan las poliadenopatías. Los ganglios linfáticos más fácilmente reconocibles son los cervicales y los suboccipitales de la cadena espinal. Los ganglios aumentan de tamaño y se tornan de consistencia dura y dolorosa. A veces está asociada a faringitis de tipo granulomatosa.

En general, la evolución es benigna y, después de varias semanas o meses, desaparece el cuadro característico, aunque persiste por mucho tiempo la astenia y las adenopatías. Excepcionalmente existen complicaciones graves.

La presentación ocular se manifiesta por infiltrados de monocitos, linfocitos y células plasmáticas que pueden producir lesiones unifocales o multifocales en los ojos. Se pueden observar lesiones granulomatosas y retinocoroiditis en la cámara posterior, seguidas por retinitis aguda necrosante. Otras complicaciones de infección oculares incluyen iridociclitis, cataratas y glaucoma.

Diagnóstico

El diagnóstico de toxoplasmosis se realiza mediante la presencia de anticuerpos el suero; con 2-mercaptoetanol permite distinguir la inmunoglobulina G tras la supresión de la actividad aglutinante de la inmunoglobulina M. El método de ELISA resulta de utilidad debido a su gran sensibilidad. La técnica de reacción en cadena de la polimerasa puede detectar el ADN de toxoplasma gondii en tejidos y fluidos corporales. El cultivo del agente causal es el estándar de oro para el diagnóstico, pero resulta complicado su uso.

Tratamiento

El parásito toxoplasma gondii es sensible a los fármacos pirimetamina y las sulfamidas, que se usan en combinación para el tratamiento de la toxoplasmosis incrementando más de 6 veces el efecto individualmente. Debido a que la pirimetamina bloquea el uso del ácido fólico, este se debe añadir al tratamiento. Los corticosteroides están contraindicados, excepto en casos de toxoplasmosis con sintomatología ocular, en cuyo caso se usan en concentraciones bajas.

La pirimetamina se administra por vía oral a la dosis de 1 miligramo por kilogramo al día, hasta un máximo de 50 miligramos al día, aun cuando, gracias a su vida media que es de 4 a 5 días, puede administrarse cada 2 a 4 días. Se acostumbra dar una dosis de carga inicial de 2 miligramos por kilogramo de peso, hasta un máximo de 100 miligramos cada 24 horas, durante uno a 3 días. La sulfadiazina o trisulfapirimidina muestra sinergia con la pirimetamina, por lo que una de estas sulfas debe darse en combinación con la pirimetamina. La sulfadiazina se administra en una dosis de carga de 75 miligramos por kilogramo hasta 4 gramos, complementada con una dosis de mantenimiento de 100 a 150 miligramos por kilogramo de peso al día, repartida en 2 a 4 dosis  Durante el tratamiento, es importante asegurar una buena uresis del paciente para prevenir la cristaluria.

La transmisión de la toxoplasmosis se puede prevenir evitando comer carne poco cocida o cruda, manipular o tener contacto con las heces de gatos que interactúen con otros animales infectados, contaminación de cuchillos y otros utensilios al preparar carne infectada, beber agua contaminada e ingerir la leche no pasteurizada. También se describe la donación de órganos infectados. 

 

Farreras Rozman: Medicina Interna, duodécima edición

 

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