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Vitaminosis

Clasificación

La vitaminosis se divide en:

  • Avitaminosis, cuando hay carencia total de una o varias vitaminas.
  • Hipervitaminosis, en caso de existir exceso de una o varias vitaminas.

Cuadro clínico

Avitaminosis

Vitamina B1. Su falta genera degeneración neuronal, debilidad muscular, hipersensibilidad, pérdida de reflejos, insuficiencia cardiaca, falta de apetito, edemas y, en casos extremos, la muerte. Este cuadro sintomático es conocido como beriberi. 

Vitamina B2. La deficiencia de esta vitamina, aunque extraña, ocasiona dermatitis y lesiones en las mucosas (lengua, labios, córnea y, principalmente, en comisuras de la boca).

Vitamina B3. En bajas cantidades puede ocasionar pelagra, enfermedad caracterizada por dermatitis, diarrea y demencia. 

Vitamina B5. Su déficit ocasiona el síndrome de los "pies ardorosos" (dolores, quemazón y palpitación en estas extremidades), aunque también puede generar alteraciones nerviosas y circulatorias. 

Vitamina B6. La falta de esta sustancia genera anemia, depresión, convulsiones, fatiga, inflamación de los nervios periféricos y alteraciones de la piel. 

Vitamina B8. Bajas cantidades de este elemento generan dermatitis, dolores musculares, anemia y aumento de colesterol en sangre.

Vitamina B9. Los niños que no cuentan con esta sustancia tienen baja resistencia a enfermedades y ven detenido su crecimiento, en tanto que los adultos padecen anemia, irritabilidad, insomnio, pérdida de memoria y disminución de las defensas. La encontramos en verduras, hígado, huevos y leche.

Vitamina B12. Su escasez ocasiona disminución y anormalidad en la formación de glóbulos rojos; en casos de deficiencia extrema puede presentarse psicosis, degeneración nerviosa, alteración del ciclo menstrual, ulceraciones en la lengua y excesiva pigmentación en las manos en personas de color. Se incluye sólo en alimentos de origen animal, como carnes rojas, pollo, pescado, huevo y productos lácteos, por lo que es común que la gente vegetariana padezca esta hipovitaminosis.

Vitamina C. Cada vez menos frecuente, su carencia genera escorbuto, padecimiento caracterizado por inflamación y sangrado en las encías, en casos extremos con caída de dientes; asimismo, pueden presentarse hemorragias en vías sanguíneas muy delgadas (vasos capilares) que se vuelven frágiles, y mayor propensión a las infecciones. Es abundante en cítricos, hortalizas y leche.

Por su parte, las hipovitaminosis de elementos liposolubles, que se encuentran principalmente en carnes y oleaginosas, son menos frecuentes, aunque hay que hacer la acotación que muchas personas que siguen un régimen alimenticio vegetariano suelen carecer de estos nutrientes por la naturaleza de su dieta.

Vitamina A. Su déficit, que es el más común de este grupo, ocasiona crecimiento lento en niños y jóvenes, y en general crea daños en el ojo, por lo que se facilitan infecciones del órgano, opacidad de la córnea y dificultad para adaptación de la visión a sitios oscuros (nictalopía o ceguera nocturna). Esta sustancia puede obtenerse de aceite de hígado de bacalao, anchoas, sardina, yema de huevo, leche y mantequilla.

Vitamina D. En baja cantidad ocasiona perturbaciones en la formación de los huesos de los niños (raquitismo), y reblandecimiento óseo en adultos (osteomalacia). Para generarla se requiere consumir atún, sardina, salmón, arenque, hígado, leche y huevo, además de tomar baños de Sol, pues el organismo humano la elabora con ayuda de los rayos ultravioleta.

Vitamina E. La falta de este elemento ocasiona en general envejecimiento a nivel celular; para evitarlo deben consumirse vegetales de hoja verde, aceites (oliva, maíz, cártamo, soya), aguacate, cereales, yema de huevo, mantequilla, zanahoria y plátano.

Vitamina K. En bajas cantidades ocasiona hemorragias. Para evitar este problema deben consumirse vegetales de hoja verde (espinacas, coles, lechuga, brócoli), raíces comestibles, frutas, semillas (ajonjolí, soya, chícharo) y derivados de pescados (aceites).

Hipervitaminosis

Las hipervitaminosis son menos frecuentes, y su principal causa es el consumo desmedido de complementos alimenticios o multivitamínicos con la finalidad de incrementar peso o aumentar masa muscular. Son todavía menos frecuentes en las hidrosolubles, ya que su exceso es eliminado naturalmente a través de la orina.

Vitamina B1. La tiamina, aneurina o antiberibérica ayuda a obtener energía a partir de las grasas. 

Vitamina B2. También llamada riboflavina, ayuda a obtener energía y es importante para el mantenimiento de las mucosas y de la piel. 

Vitamina B3. Conocida como niacina, ácido nicotínico, factor PP o vitamina antipelagrosa, ayuda a obtener energía de los alimentos, mejora la circulación sanguínea y contribuye al mantenimiento de piel, lengua y sistemas nervioso y digestivo. En ocasiones se recomienda tomarla en dosis 200 veces superiores a la cantidad diaria recomendada, a fin de controlar elevadas concentraciones de grasas en la sangre; en tales circunstancias puede provocar rubor intenso, lesiones del hígado, trastornos cutáneos, gota, úlceras y alteración en la tolerancia a la lactosa (azúcar de la leche).

Vitamina B5. También llamada ácido pantoténico o vitamina W, es necesaria en la síntesis de hormonas antiestrés, aprovechamiento de ácidos grasos, formación de anticuerpos y transformación de sustancias tóxicas. Su exceso no ocasiona daños.

Vitamina B6. La piridoxina se encuentra ligada a la elaboración de sustancias transmisoras empleadas por el sistema nervioso. Aunque se le llega a recetar en grandes cantidades para atender problemas en tendones, nervios o tensión premenstrual, puede lesionar las terminaciones nerviosas e incluso la médula espinal.

Vitamina B8. Es conocida como vitamina H o biotina, e interviene en las reacciones que producen energía y en la asimilación de ciertas grasas; es necesaria para el crecimiento y buen funcionamiento de piel, cabello, glándulas sebáceas, sudoríparas y de tipo sexual. No se han reportado problemas por su consumo en demasía.

Vitamina B9. Más popular bajo el nombre de ácido fólico, interviene en la correcta elaboración de un componente esencial del DNA y RNA, la timidina; también ayuda en la producción de células sanguíneas. En dosis 100 veces mayores a la cantidad requerida puede aumentar la frecuencia de las convulsiones en epilépticos y agravar lesiones neuronales en personas con deficiencia de vitamina B12.

Vitamina B12. Es llamada cobalamina e interviene también en la síntesis de DNA, RNA y proteínas, así como en la formación de glóbulos rojos; se requiere, asimismo, para mantener la reserva energética de los músculos. 

Vitamina C. El ácido ascórbico o antiescorbútica es un agente antioxidante que también ayuda a la generación de tejidos, estimula la defensa contra infecciones y es indispensable en la producción de hormonas antiestrés producidas por las glándulas suprarrenales. Su ingesta en grandes cantidades puede ocasionar litiasis (presencia de cálculos o piedras en el interior de los riñones o vías urinarias). Por su parte, la hipervitaminosis de liposolubles es más común, ya que éstas se almacenan en el hígado y son más difíciles de aprovechar, por lo que su cantidad en exceso no se elimina con facilidad.

Vitamina A. Conocida como retinol, betacaroteno o antixeroftálmica, es un antioxidante que elimina radicales libres (moléculas que aceleran el envejecimiento de las células), frena el deterioro de tejidos y es imprescindible para la regeneración de la rodopsina, cuya descomposición por la luz permite la visión del ojo. Sin embargo, su consumo excesivo produce descamaciones de la piel, caída del cabello, debilidad, ahogo y vómito.

Vitamina D. También conocida como calciferol o antirraquítica, regula la absorción intestinal de calcio y fósforo y, por tanto, la estabilidad ósea. Si se encuentra en exceso en el organismo genera trastornos digestivos (vómito o diarrea), así como acumulación de calcio en riñón, hígado, corazón u otros órganos.

Vitamina E. Se denomina también tocoferol o entiestéril; tiene capacidad antioxidante, y al parecer desempeña actividad protectora para ciertas moléculas de grasa. Hasta el momento no se reportan efectos nocivos por su ingesta desmedida.

Vitamina K. Llamada naftoquinona, fitomenadiona o antihemorrágica, participa en el mecanismo de coagulación de la sangre; no se requiere un gran consumo, ya que la flora bacterial la produce en cantidades suficientes. 

Diagnóstico

El Diagnostico debe estar amparadas por lo general, en el historial alimentario del paciente, en sus síntomas y signos clínicos y en el resultado o respuesta que tenga al tratamiento.

Tratamiento

El primer paso a dar en el tratamiento de la avitaminosis es el estudio y evaluación de la dieta del paciente, con el objetivo de solventar los posibles errores que está cometiendo mediante una educación nutricional seria y rigurosa.

Es muy importante inculcar en la población, desde la infancia, el hábito de incluir alimentos de todos los grupos, sin excepción, en las cantidades y frecuencias recomendadas, y combatir falsos mitos en alimentación y peligrosas ideas que ponen en riesgo la salud de quien los sigue.

Asimismo conviene eliminar todas las posibles causas orgánicas que podrían estar detrás de una incorrecta absorción de nutrientes, mediante un estudio digestivo y un análisis de la medicación que toma esa persona.

La suplementación vitamínica puede ser un buen recurso para superar los momentos más bajos de la carencia e intentar poner al día los niveles, pero contando siempre con el consejo profesional y siendo conscientes de que el exceso de la mayor parte de las vitaminas no se acumula en el organismo, por lo que es inútil hacer un tratamiento con mega-dosis durante un espacio de tiempo, si luego no se lleva una dieta equilibrada, saludable, completa y variada.

Normalmente los tratamientos para la hipervitaminosis en la mayoría de los casos consisten en abandonar el consumo de la vitamina. Además cabe señalar que provocar una hipervitaminosis con alimentos en forma natural es muy difícil. Mientras que cuando sucede por ingestión de complementos sintéticos o de farmacéuticos las hipervitaminosis pueden resultar más graves.

 

 

Las avitaminosis. Año XH I Tegucigalpa, D. ¡O., Honduras, C. A., Enero y Febrero de 1942 N 98

 

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