Galenox.com
Registrese en Galenox.com

create Revisión rápida de temas - Cáncer de esófago

 

Cáncer de esófago

¿De qué hablamos?

El cáncer de esófago (CE) es el noveno tumor maligno más frecuente del mundo. Su incidencia en la U.E. es de 6,6/100 mil habitantes año y presenta una mortalidad de 6,1/100 mil habitantes año. En la mayor parte de los casos en el momento del diagnóstico el tumor se encuentra en un estadio muy avanzado por lo que tiene una elevada mortalidad.

Desde el punto de vista histológico existen dos tipos fundamentales: carcinoma epidermoide y adenocarcinoma. El carcinoma epidermoide es el más frecuente, aunque en los últimos años está aumentando significativamente la proporción de adenocarcinomas, especialmente en Occidente. Existen zonas como China, Japón, Irán, entre otros, donde el cáncer de esófago se considera una enfermedad endémica, mientras que en otras como en los EE.UU. la incidencia es muy baja.

Es más frecuente en varones, aunque en zonas de alta prevalecía no existe diferencia entre sexos. El 50% de los tumores se localiza en el tercio medio del esófago. Cerca de 98% de los localizados en el tercio superior son epidermoides. El adenocarcinoma suele asentar en el tercio distal.

Hay dos factores de riesgo claramente asociados al CE: el tabaco y el alcohol, aunque se relacionan con el adenocarcinoma y con el epidermoide, lo hacen principalmente con éste último.

El enolismo habitual aumenta en doce veces el riesgo de padecer CE. Se consideran más nocivas en este aspecto las bebidas de alta graduación.

La relación con el tabaco es dosis dependiente, el efecto en asociación con el alcohol es multiplicativo. En áreas geográficas de alta incidencia, el tabaco no parece ser un factor de riesgo, sin embargo en los países occidentales el tabaco sí aumenta el riesgo de padecer un carcinoma epidermoide de esófago en unas 5-10 veces y de adenocarcinoma 3-4 veces.

Otros factores de riesgo son:

  • Dieta y nutrición: parece ser que frutas y verduras poseen un efecto protector. Se ha observado la posible relación entre un déficit de estos nutrientes con un aumento del riesgo de CE.
  • Estatus socioeconómico: a menor nivel socioeconómico mayor riesgo de padecer cáncer de esófago.
  • Obesidad: aumenta el riesgo de padecer enfermedad por reflujo gastroesofágico y Esófago de Barret
  • Tylosis o queratodermia palmo-plantar: se trata de una enfermedad que se transmite de modo autosómico dominante y que supone un aumento del riesgo de 40%.
  • Enfermedad de Plummer-Vinson o de Paterson y Kelly: anemia ferropénica, glositis, queilitis, uñas quebradizas, esplenomegalia y esofagitis, y que aumenta el riesgo de CE en un 10%.
  • Quemaduras por cáusticos: aumentan el riesgo en 30%.
  • Acalasia de esófago: trastorno de la motilidad que supone un aumento del riesgo de 30%.
  • Infección por virus del papiloma humano: se asocia a un mayor riesgo de carcinoma epidermoide.
  • Enfermedad celíaca.
  • Teoría de los carcinógenos de campo: el hecho de haber padecido un cáncer de cabeza y cuello se asocia a un mayor riesgo de presentar una segunda neoplasia en el tracto aéreo-digestivo superior, esto se debe al efecto de los carcinógenos (fundamentalmente tabaco y alcohol) sobre el epitelio.

Enfermedad de Barret (EB): Se trata de una entidad clínica en la que el epitelio normal del esófago es sustituido por epitelio cilíndrico que se extiende desde la unión gastro-esofágica, y que supone un riesgo de evolución a adenocarcinoma de 30 a 125 veces mayor riesgo que el individuo sano.

¿Cuándo sospecharlo? Síntomas y signos de alerta

Los síntomas guía son:

  • Disfagia progresiva y odinofagia: El 90% de los pacientes presenta disfagia en el momento del diagnóstico. En su inicio para sólidos y después también para líquidos e incluso para la propia saliva. Cuando aparece la disfagia, el tumor generalmente está ya muy extendido.
  • Pérdida de peso: aparece en más del 50 % de los pacientes, por la anorexia que produce el propio tumor, la disfagia, y los cambios en la dieta que esta última conlleva.
  • Otros síntomas o problemas que puede haber: Dolor retroesternal, tos, regurgitación de saliva o vómitos, neumonía por aspiración, afonía por afectación del nervio recurrente, anemia ferropénica, fístula traqueo bronquial, hemoptisis...

¿Cómo diagnosticarlo?

El diagnóstico se realizará mediante:

  • Historia clínica: con antecedentes de interés y sintomatología
  • Exploración física general: fijándonos especialmente en adelgazamiento, adenopatías, masas o megalias.
  • Pruebas complementarias:
    • Analítica de sangre: con hematimetría, función hepática y función renal
    • Radiografía de tórax
    • Endoscopia digestiva alta con biopsia: la endoscopia tiene una sensibilidad para el diagnóstico del 90 % y asociada a citología aumenta hasta 100%
    • TC toraco-abdomino-pélvico: tiene una sensibilidad del 90 % para el diagnóstico de metástasis, 85% para el de adenopatías abdominales y 90% para el de adenopatías para-esofágicas. Es la técnica de elección para valorar la extensión.
      Otras pruebas útiles:
    • Eco-endoscopia: se debe realizar en los pacientes candidatos a cirugía para determinar la profundidad de tumoral y la existencia de ganglios para-esofágicos afectados. Permite incluso realizar una biopsia ganglionar guiada.
    • Broncoscopia: en tumores por encima de la carina sin evidencia de metástasis para determinar si tiene afectación traqueobronquial
    • Esofagograma de bario: es opcional
    • Laparoscopia: para descartar metástasis peritoneales en paciente sin metástasis evidentes y en tumores de la unión gastro-esofágica
    • PET: es más sensible que el TC para detectar metástasis a distancia, pero no para determinar extensión local y afectación linfática.

El Estadiaje se realiza en base al. El pronóstico depende del estadio, los estadios con N0 y M0 tienen por tanto mejor pronóstico. La tasa global de supervivencia a los 5 años es inferior al 10%. Los pacientes con estadios precoces, en los que se indica tratamiento quirúrgico, presentan una supervivencia de 5 a 20% a los 5 años.

¿Cómo se trata?

Prevención:

La intervención más importante es la recomendación del abandono del hábito tabáquico y el alcohol [A]. Aunque tradicionalmente se consideraba que la ingesta de frutas y verduras tenía un efecto protector por su contenido en vitamina Cno existe consenso a este respecto, ya que según algunos estudios los alimentos crudos pueden contener niveles elevados de productos nitrogenados, que parecen tener cierto poder carcinógeno.

Tratamiento:

La elección del tratamiento debe ser individualizada, ya que depende tanto del estadio tumoral como del estado del paciente. Es muy similar para ambos tipos tumorales.

El tratamiento estándar del carcinoma de esófago localizado (T1-T2), sigue siendo la esofaguectomía. Los pacientes con afectación localizada, que no sean subsidiarios de tratamiento quirúrgico, podrían beneficiarse de radioterapia con carácter radical.

En pacientes con enfermedad localmente avanzada (T3-T4), la combinación de quimio y/o radioterapia preoperatoria o quimio y/o radioterapia aislada como tratamiento radical, ha demostrado ser superior con respecto a otras modalidades terapéuticas aisladas.

Los pacientes con enfermedad metastásica pueden beneficiarse de un tratamiento paliativo con quimioterapia. La combinación de cisplatino–5 fluoroulacilo es uno de los esquemas más utilizados en la práctica clínica habitual. Nuevos agentes como la vinorelbina, taxanos, oxaliplatino… están siendo testados con resultados prometedores.

El tratamiento paliativo debe dirigirse a resolver la disfagia, mejorar el estado nutricional y tratar posibles complicaciones como fístulas traqueoesofágicas. La braquiterapia de baja o alta tasa, la radioterapia, la colocación de endoprótesis autoexpandibles o el uso del láser, son prácticas cada vez más utilizadas en este sentido.

Esófago de Barret

Aunque no existe consenso sobre la realización de endoscopias de control en el EB, una pauta podría ser esta:

  • EB sin displasia: endoscopia anual los primeros dos años y después una cada 2-3 años.
  • EB con displasia de bajo grado: el intervalo sería menor (6 meses).
  • EB con displasia de alto grado: en principio debería realizarse esofaguectomía debido a la alta probabilidad de progresión a adenocarcinoma, aunque algunos autores sugieren la posibilidad de realizar un seguimiento endoscópico con biopsia estrecho e incluso existe la opción de realizar un tratamiento endoscópico ablativo.

El pronóstico del cáncer de esófago es fatal en la mayoría de los casos, lo que hace que su seguimiento por el médico de atención primaria esté habitualmente centrado en vigilar la aparición de los síntomas y tratar de paliarlos de la mejor manera posible.

Bibliografía

  • Clinical Practice Guidelines in Oncology: Esophageal cancer. National Comprehensive Cancer Network. [11 de diciembre de 2005].
  • Stahl M, Kataja VV, Oliveira J. Minimal Clinical Recommendations for diagnosis, treatment and follow up of esophageal cancer. Annals of Oncology. 2005; 16(1):26-27.
  • Parkin DM, Laara E, Muir CS. Estimates of the world-white frequency of sixteen major cancers in 1980. Int J cancer. 1988; 41:184
  • Peter A L Bonis, Richard E Sampliner. Epidemiology, pathobiology, and clinical manifestations of esophageal cancer. [Monografía en Internet].Walthman (MA): Uptodate. 2005. [acceso 26 de Enero de 2006]. Disponible en: www.uptodate.com
  • Science commentary: Why wine might be less harmful than beer and spirits. BMJ 1998; 317: 844.
  • Posner M, Forastiere AA, Minsky BD. Cancers of Gastrointestinal Tract. En: Vincent T DeVita Jr, Samuel Hellman, Steven A Rosenberg. (Edts). Principles and Practice of Oncology. 7ª ed. Philadelphia : Lippincot William and Wilkins; 2005. p.861-902
  • Golderg RM. Tumores del tracto gastrointestinal. En. Dennis A Cascciato, Barry B Lowitz. (Edts). Oncología clínica. 4ª ed. Madrid: Marban; 2001. p.172-177
  • Dynamed. Squamous cell carcinoma of esophagus. [Internet]. Ipswich: DynaMed [acceso el 3 de enero de 2006].
  • Vázquez-Sequeiros E, Wiersema MJ. The role of endoscopio ultrasound in esophageal carcinoma. [Monografía en Internet]. Walthman (MA): Uptodate; 2005. [acceso el 26 de enero de 2006]. Disponible en: http://www.uptodate.com
  • Saltzman JR. Diagnosis and Staging of esophageal cáncer. [Monografía en Internet]. UpToDate; 2005. [acceso el 26 de enero de 2006]. Disponible en: www.uptodate.com
  • Forastiere AA, Choi NC, Gibson M. Radiation therapy, Chemoradioterapy, and neoadjuvant approaches for localized esophageal cancer.[Monografía en Internet]. Walthman(MA). Uptodate; 2005. [acceso el 26 de enero de 2006]. Disponible en: http://www.uptodate.com
  • The Cochrane Database, Issue 3, 2005. [Base de datos en Internet]. Oxford: Update Software Ltd. [acceso el 3 de enero de 2006]. Malthaner R, Fenlon D. Quimioterapia preoperatoria para el cáncer de esófago torácico resecable (revisión Cochrane traducida).
  • Rhonda F, Souza, Stuart J, Spechler. Concepts in the prevention of adenocarcinoma of the distal esofagus and proximal stomach. Cancer Journal clinical. 2005; 55: 334-351. [acceso el 27 de diciembre de 2006]. Disponible en: http://www.amcancersoc.org
  • Esophageal cancer. National Cancer Institute. [acceso el 8 de enero de 2006]. Disponible en: http://www.cancerweb.com
  • Malthaner RA, Wong RKS, Rumble RB, Zuraw L, and members of the Gastrointestinal Cancer Disease Site Group of Cancer Care Ontario’ s Program in Evidence-based Care. Neoadjuvant or adjuvant therapy for respectable esophageal cancer. [acceso el 4 de enero de 2006]. Disponible en: http://www.cancercare.on.ca
  • José María Alonso Gordo. Cáncer de estómago. Cáncer de esófago. En: José Antonio Martínez Pérez, José María Alonso Gordo, Vicente Albert Cuñat. Cáncer y Medicina de Familia. Fundación Semergen. 2002. p.108-113
  • Dynamed. Adenocarcinoma of esopahgus. [acceso el 3 de enero de 2006]. Disponible en: http://www.dynamicmedical.com
  • Lawrence R Kleinberg, Arlene A Forastiere, Richard F Heitmiller. Cáncer de Esófago. M D Abeloff, J O Armitage, J E Niederhuber, M B Kastan, W G McKenna. Oncología clínica. 3ª edición. Madrid. Editorial Elsevier. 2205. p. 1787-1819
  • Rebatí Supiah, Hill Read, Ramaswamy Govindan. Esophageal and Gastric Cancer. Ramswamy Govidan. The Washington Manual of Oncology. Philadelphia. Lippincot Williams and Wilkins. 2002. p. 172-180
  • Raj K Goyal. Enfermedades del esófago. Braunwald, Fauci, Kasper, Hauser, Longo, Jameson. Harrison, Principios de Medicina Interna. 15 ª Edición. Madrid. McGraw-Hill. 2001. p.1918-1926.

 

El contenido de Galenox.com es únicamente para profesionales de la salud.

Para leer más Ingresa o Regístrate

Iniciar sesión

 

¿Aún no eres parte de Galenox®?

Regístrate para obtener una cuenta GRATUITA

Obten acceso ilimitado a :

Noticias médicas

Congresos nacionales e internacionales

Educación médica continua

 

Registrarse

today Congresos nacionales

today Congresos internacionales

forum Últimos tweets

Conoce el wearable para monitorear el corazón #salud #cardiología https://t.co/N8XAO0Ab3r https://t.co/mLLPAYXBiw
Tratamiento para la colitis nerviosa con… ¿bacterias? #salud #bacterias https://t.co/qovN3SZM4P https://t.co/FhDvnXlrMc
Los kilos extra influyen en el trastorno bipolar. Descubre por qué #salud #obesidad https://t.co/sci7FDB1PD https://t.co/Tn6eb5a44T
¿La rotación de residentes es un peligro para los pacientes? #salud #galenox https://t.co/AKw4C7iYc5 https://t.co/NHZ4KCOy8C

Políticas de privacidad - Términos de Uso

Galenox.com - ¡Tu colega siempre en línea!

REGISTRO